El intento de juicio político de Morena contra el gobernador Samuel García tiene una consecuencia esperable y negativa para los impulsores de la medida, tanto el senador Alejandro Murat como la dirigente Ariadna Montiel: regresa la sociedad entre MC y el Frente PRI-PAN.
Durante ayer lunes se aceleraron una serie acuerdos en el Congreso estatal que ahora dejan en la peor posición a la conducción estatal de la 4T: o bien fueron ingenuos – difícil de creer en Murat – o existió, desde el inicio del debate del juicio político, algún tipo de cálculo que beneficia más al Frente que al partido que gobierna el país.
MC, PRI y PAN están avanzando en el diseño de las leyes electorales que definirán todo el año que viene, un debate al cual Morena asiste como espectador lateral dedicado a cuestiones menores, como sancionar a los diputados de su propia bancada con tal de contener el animo mercurial de Tatiana Clouthier.
Los acuerdos en curso desarman, incluso, los mecanismos de presión de la Federación sobre el gobernador: a cambio de cuestiones de género, Samuel García podrá pedir licencia, conservar fuero y alistar su proyecto político hacia 2030.
Todo bajo la alegre conducción de Murat, que todavía está juntando votos para ver si puede definir la coordinación de la bancada local de Morena.
Más allá de esa impericia, la realidad de fondo es la más alarmante: la sociedad entre MC, PRI y PAN obedece a que Morena se ha desplomado en las preferencias del norte del país, en especial en Nuevo León, donde el gobernador, con todos sus dramas cotidianos, es más popular que la propia presidenta.
Un estado de situación que, además, quedará en evidencia en las próximas semanas cuando, siguiendo las directivas de Montiel, todos los aspirantes al 2027 deban hacer recorridos casa por casa.
Las últimas encuestas que se han revisado internamente en Palacio de Cantera muestras a los aspirantes de la 4T en lejanos terceros lugares. Como toda encuesta, es solo una fotografía pero su contenido afecta la realidad y explica los acuerdos de ayer lunes en el Congreso.
Por cierto: en el PRI y el PAN tampoco es facil suscribir a las intenciones del gobernador. Por solo poner un ejemplo: la diputada local Lorena De la Garza, la legsiladora más combativa contra Samuel, tendría que avalar, en la comisión de Puntos Constitucionales, las reformas que favorecen a MC.
Es la gran diferencia respecto a Morena: el PRI y el PAN funcionan con un ordenamiento vertical mientras la 4T vive en una horizontalidad caótica, con un juicio político que sucumbe antes de comenzar y con un delegado estatal más enfocado en sancionar a tres legisladores que en volver a crecer en las encuestas.