En diversos grupos de Palacio de Cristal existe tensión por el eventual regreso que anunció -de manera agresiva- la ex funcionaria Karina Barrón. Creen que podría ir en contra de algunos líderes del ayuntamiento por el abandono que sufrió en el litigio que la mantuvo casi un mes en prisión.
Fuentes cercanas al caso mencionan que un posible regreso genera dudas porque -debido a la resolución legal- se encuentra inhabilitada de la vida política hasta el próximo año. Además, se descarta un frente en contra de quien resultó víctima en el caso, el senador Waldo Fernández, debido a que tampoco puede referirse a él ni a su familia tras el acuerdo reparatorio.
Mientras tanto, el rechazo en el gobierno de Monterrey fue tanto que cualquiera de los funcionarios descartan nexos con la también ex diputada. De hecho, una encomienda para los encargados de los programas sociales, Rafael Ramos y Fernando Margain, fue hacer a un lado a todo el personal cercano a Barrón para eliminar cualquier sintonía.
En este sentido, existe tensión de alguna especie de embate, principalmente para los actores antes mencionados y también a la legisladora Lorena de la Garza. Estos perfiles, en el lapso donde Karina vivía sus horas más altas en el gobierno regiomontano, eran competencia directa y hasta con más de uno sostuvo enfrentamientos directos de guerra sucia.
En cuanto a lo electoral, reconocen que Barrón Perales sostiene una estructura importante en el Distrito 10 federal al norte de la capital, esto pese a ser vinculada a proceso. En el PRI-PAN, alianza que sostiene todas las curules en Monterrey, creen que podría negociar este espacio con Morena u otra fracción.
Mientras tanto, el mensaje “Es mi turno, cuida tu cuchara” de Barrón Perales genera indiferencia entre los actores de peso en la capital, pero incomodidad en sus cercanos y directores de distintas dependencias.