De cara a la definición temprana de perfiles a la gubernatura de Nuevo León de la 4T, al interior de Morena y sus partidos aliados comienza a intensificarse las tensiones, particularmente en torno a las figuras que apuntan a dicho puesto.
Recientemente el senador Waldo Fernández, fue objeto de una queja electoral promovida por Fernando Cuevas Murillo, personaje que se presenta como simpatizante del movimiento, sin embargo, es asociado con grupos al interior de Morena de otros aspirantes a la gubernatura, lo que se traduce a embates internos.
La denuncia sfue por presuntos actos anticipados de campaña derivados de la difusión de un video en el marco de su informe legislativo desde el senado. Sin embargo, el Tribunal Estatal Electoral de Nuevo León resolvió por unanimidad declarar inexistentes las conductas denunciadas, al no acreditarse ni intención electoral ni uso indebido de recursos públicos.
Este episodio se suma a otros recientes, como la aparición de mensajes y señalamientos en vía pública en contra del senador tras la discusión de la reforma judicial; además como a dinámicas de contraste en redes sociales, que algunos interpretan como intentos de desgaste anticipado.
Fuentes deslizan que distintas mediciones dentro de la 4T posicionan a Waldo Fernández entre los perfiles con mayor posicionamiento e intención de voto rumbo a la definición interna, destacando incluso como uno de los punteros en varios ejercicios de opinión. Situación que eleva la interna del partido.
Estos escenarios de disputas internas se han vuelto recurrentes, lo que responde a la próxima definición de candidaturas en Morena, un partido donde no hay una figura claramente dominante o donde varios perfiles compiten con niveles similares de conocimiento y posicionamiento.
Por ahora, la dirigencia nacional de Morena ha insistido en que serán las encuestas los que definan a los futuros coordinadores de la defensa de la transformación, evitando rupturas públicas.
La duda ineludible es si estos episodios responden a una competencia natural entre aspirantes o si se está configurando una estrategia más agresiva de contención interna, en la que los tribunales, las redes y los operadores políticos empiezan a jugar un papel cada vez más recurrente.