El futuro de la coordinación de Morena en el Congreso local es más una cuestión de geografía que de consenso en la bancada: si la decisión pasa por Monterrey, es probable que Greta Barra sea la sucesora de Mario Soto pero, si la determinación se toma en la CDMX, crecen las chances de Grecia Benavides, quien busca ser coordinadora con el aval de Alejandro Peña, operador de la 4T en los avatares regios.
Debe decirse: la definición de este asunto crucial se toma en horas bajas. Morena muestra, según diversas encuestas, un retroceso como marca electoral en Nuevo León, existe una fuerte división entre los aspirantes a la gubernatura, hay desconfianza hacia el senador Alejandro Murat y todavía pesa el desastre electoral de hace dos fines de semana en Coahuila.
Ariadna Montiel, como toda política cultivada en la izquierda de la CDMX, comienza a entender la complejidad de hacer campaña por Morena en otras geografías más adversas: en sus conversaciones más recientes, cuando se le menciona Nuevo León, esgrime cierto hartazgo, un hastío demasiado prematuro.
La decisión de la coordinación arrojará señales: Benavides casi no tiene respaldo interno en la bancada por lo que su promoción será una intervención directa de Peña para asumir mayor peso específico en la dinámica local.
Peña es un creyente absoluto de la confrontación con el gobernador Samuel García. En medio de sus discursos soporíferos – a veces, cuando toma la palabra en reuniones internas, no la suelta por dos horas -, asoma la tesis de que Morena no crecerá en la entidad norteña si no es a fuerza de chocar con MC.
Barra, por su parte, tendría una base de cuatro votos que podrían respaldar su ascenso a la coordinación. Tatiana Clouthier, con altas chances de ser candidata a la gubernatura, cree que esto sería funcional a Palacio de Cantera.
Así las cosas, el destino local de Morena parece oscilar entre dos fuerzas de gran onda expansiva: el gobernador Samuel García y la dirigencia nacional de la 4T en manos de Montiel.
Mientras tanto, el escenario se ha vuelto más brumoso que nunca. Morena no tiene candidatos de peso en ningún municipio de la zona metropolitana, con excepción de Escobedo y García, MC se encuentra sumido en las tensiones de un ciclo que llega a su fin en medio de turbulencias judiciales y sin una opción de sucesión clara y, finalmente, el Frente PRI-PAN esgrime un candidato consistente pero que sigue sin cautivar, al menos en las encuestas.