El ánimo en el campamento de Morena en Nuevo León respecto al senador Alejandro Murat se ha vuelto enrarecido. Desde el jueves ha comenzado a ganar terreno una tesis incomoda para el senador: Murat no opera el juicio político contra el gobernador Samuel García para que Morena gane la elección del 2027, sino que lo hace en sintonía con el PRI, donde reportan sus amigos más allegados en Monterrey.
El jueves por la noche circulaba un rumor estridente: que Murat les habría dicho a las principales figuras del tricolor en el Estado que los legisladores de Morena acompañaran el juicio político a cambio de que los diputados locales del PRI en Oaxaca comiencen a votar asuntos decisivos con el gobernador Salomón Jara.
La propuesta suena brumosa porque Murat nunca ha terminado de sintonizar con el gobernador actual, quien lo redujo a espacios mínimos en la política oaxaqueña y terminó por anular las aspiraciones electorales de la esposa de Murat.
“No, el tema no es Oaxaca ni las reformas de allí, el tema es impulsar al PRI para la gubernatura”, susurran en la bancada local de la 4T al tiempo que recuerda el papel crucial del senador en la elección de Monterrey del 2018: esa pelea se definió en tribunales y Murat desplegó la estrategia judicial en sintonía con el alcalde Adrián De la Garza, quien lograría su reelección. Murat fue el enviado especial de Enrique Peña Nieto para ese litigio.
Ocho años más tarde Murat reaparece en la arena regia pero, ahora, parar operar junto a Morena. Extraño: semanas atrás había anunciado que iba a denunciar en la FGR tanto al gobernador como al alcalde regio, pero a la hora de los hechos solo activó contra el primero. La denuncia contra De la Garza se haría más tarde en la CDMX pero ya con pocas posibilidades de éxito.
Otro comentario muy vigente en Morena: “¿Habrá redito electoral para la 4T en la afrenta contra el gobernador?, ¿Cómo empata dicho movimiento con el hecho de que, en la entidad, MC y Morena comparten electorado?”.
Es una pregunta para analizar porque la estrategia de crecer a partir de la confrontación contra MC fue de Luisa María Alcalde, que pasó de querer ser candidata a la presidencia en 2030 a pasar sus días regañando a abogados que laboran en la consejería jurídica y en el Diario de la Federación.
Ahora esa misma senda es retomada por Ariadna Montiel que viene de protagonizar un colapso electoral en Coahuila y que sigue escuchando, para diversos menesteres, a figuras como René Bejerano o Dolores Padierna. Dos actores con amistades no del todo convenientes en los avatares del norte del país.